Podemos mirar, siempre miramos, el desplante cotidiano de los ríos de gente que pisotea por las estrechas banquetas de la ciudad muestra la adaptación urbana de mirar sin tropezarse. Desde la "cueva aterciopelada"; metáfora de Ernst Dicher, de unos audífonos de plástico, se mira, nunca se observa. Los aparatos inteligentes, ya no sólo electrodomésticos como en la época de Ernst Dicher, sino del nuevo mundo del entretenimiento, parecen acompañar la cotidianidad de aquel que mira. El concepto de entornización de Gubern parece cobrar sentido, surge la nueva biosfera artificial que el ciudadano moderno ha creado para reemplazar su biosfera natural y silvestre. Los individuos se desplazan del punto A al punto B, donde el punto medio del trayecto es acompañado de propaganda comercial soportada por los grandes espectaculares, los folletos entregados a vuelta de mano en el semáforo, las fachadas de los edificios, los restaurantes, el transporte público y la voz del otro lado de los audífonos del aparato inteligente. Es entonces cuando se empieza a deslucidar el significado de la entornización de Gubern, donde el input surge en una actividad de verdadera ingeniería social, una política para crear un output de actitudes y comportamientos, para generar expectativas y respuestas, para condicionar gustos y formas de vivir y de pensar.
¿Será entonces que en esta entornización el individuo es un agente pasivo de inputs y outputs, haciéndolo ver como el aparato inteligente que cuelga de sus oidos? Es a partir de esta pregunta en torno a la cual exponemos nuestra reflexión a partir de la lectura del capitulo de "La Hogarótica y las estrategias del erotismo" del libro de Rómán Gubern titulado "El eros electrónico". Es entonces desde nuestra reflexión que la concepción de Gubern en torno a lo que el denomina la hogarótica, el nuevo hogar post-industrial electrónico y telematizado, donde el ocio claustrofilico se desenvuelve en torno a aparatos electrodomésticos de amplia gama, convertidos en nuevos fetiches tecnológícos en el seno de un hogar-búnker que aspira a la autosuficiencia, a modo de burbuja electrónica convertida en nuevo nicho ecológico, puede exteriorizarse. Es decir, la hogarótica parece transmutarse, como una idea alquimista, en forma de aparatos inteligentes móviles. Donde el larocentrismo postindustrial, mencionado por Gubern (157:2), con su territorialidad narcisista protegída por medios electrónicos (alarmas, verjas electrificadas, células fotoeléctricas, rayos infrarrojos), siendo la privacidad la que vive bajo la angustia provocada por la amenaza de la intromisión humana (ladrones, raptores de niños) o tecnológica (micrófonos, teleobjetivos, etc.), refuerza la voluntad de erigir búnkers blindados y autosuficientes, convertidos en células herméticas de consumo comercial, cultural e ideológico. Dicho larocentrismo cultural parece transmutarse al exterior por el aislamiento tecnológico dado por el funcionamiento de los dispositivos electrónicos, desde el hermetismo del reproductor MP3 o la tablet de moda, hasta la tarjeta "individualizada" para viajar en transporte público reforzando la idea de Gubern en torno al hermetismo del consumo cultural, comercial e ideológico creando una burbuja electrónica móvil. Es entonces cuando caemos en sintonía con Gubern cuando él hace énfasis en que ha sido la propiedad privada de los instrumentos del hardware y del software de las industrias de la comunicación y del ocio el factor económico que permitió la emergencia del hermetismo en el hogar. Ocasionando que, de acuerdo con Gubern, mediante la interacción de estos dos extremos surgan las agorafobías públicas y las claustrofilias domésticas. Cayendo en una discordancia donde el exterior representa para el ser industrializado, lo ajeno, lo peligroso y hasta lo repulsivo, siendo el interior tecnologico; descartando las murallas físicas de los aparatos y los hogares, la comodidad de un estatus social aparentemente controlado por las contraseñas de los Wi-fiis, el Bluetooth y los intransmutables controles remotos.
¿Será que esta adaptación tecnológica se encuentre modificando el territorio biocultural del ser humano? Parece ser que fuésemos cayendo en una incongruencia natural, donde la simulación de los requerimientos naturales como la luz solar, este reemplazada por bombillos de mercurio y lamparas de lava. ¿Es entonces la sociedad un reflejo de Victor, el niño salvaje mencionado por Gubern, donde la cautividad social es vivida como una penosa imposición, que le hace añorar el estado natural? Dentro de esta dualidad exterior-interior, caverna - territorio cinegético, madriguera -caza; estos dos últimos referidos por Gubern, rescatamos nuestra reflexión entorno a que el producto consumido por el ser post-industrializado parece consumir las capacidades y las habilidades del mismo, incluso llegando a modificar su naturaleza biosocial, convirtiéndolo al sedentarismo y la inutilidad bajo una adaptación económica, ideológica y cultural. Donde el proceso de observar, se nulifica en torno a un input. Donde el mirar, el tocar y el manipular son tan fundamentales como el output auditivo a través de los audífonos de un i-POD. Concordando con Gubern (164:3) "el ideal claustrofílico constituye un obstáculo severo para la socialización y el establecimiento de relaciones afectivas interpersonales".
Las estrategias del erotismo
Desde la perspectiva evolutiva la sexualidad puede ser explicada. Es desde esta base evolutiva como Gubern nos argumenta las razones de las estrategias del erotismo. Desde la perspectiva de la evolución Gubern nos expone las características comportamentales y fisiológicas que impulsan a las relaciones sexuales e interpersonales humanas a una adaptación social primeramente mediada por el establecimiento de relaciones monógamas para después ser mediadas de manera comercial por productos de belleza en razón de una modificación de las características evolutivas del ser humano. Llegando a una sobre-estimulación de las características funcionales desarrolladas a través del proceso evolutivo, como el sistema de procesamiento visual en el hombre, para la implementación de la pornografía como producto comercial de la cultura de masas desarrolladas por las industrias de la imagen. El aspecto de como Gubern aborda la sexualidad nos hace reflexionar en torno a la complejidad del cómo los efectos de la implementación de los productos y la propaganda comercial y las normas sociales influyen, no sólo en las relaciones hombre-mujer, sino en el proceso evolutivo propio de las características ontológicas y filogenéticas del ser humano. Bajo este aspecto, destacamos lo relatado por Gubern del denominado acoso visual en Estados Unidos donde a los trabajadores de la construcción se les prohibía mirar durante un cierto lapso de tiempo a los transeúntes y donde un profesor fue demandado bajo la acusación de acoso visual por parte de una de sus alumnas. Destacando que las características evolutivas parecen restringirse dentro de los parámetros de la moralidad y la convivencia social. En ámbitos incluso donde la fisiología, al parecer, ha sido modificada por los productos de belleza. Haciendo mención de lo relatado por Gubern donde las feromonas al desempeñar una función esencial en mamíferos ya que establecer una comunicación sexual y emocional con su congénere del sexo opuesto a través del bulbo olfatorio que se halla en la base del cerebro, parece verse modificado en el Homo sapiens por el uso de jabones, desodorantes, colonias y perfumes en nuestra cultura moderna, que de acuerdo con Gubern, ha reprimido drásticamente el sistema señalizador de los olores corporales naturales, por lo que han tenido que hiperstimularse otros estímulos, especialmente los visuales. Desde el aspecto femenino, el maquillaje parece sustituir evocación estimulante de la abertura vaginal, anulado a partir de la bipedestación humana, mientras que el colorete aplicado en las mejillas sería un eco de las mencionadas callosidades traseras de muchas hembras de homínidos que se colorean vivamente para atraer al macho, aunque también se añade el efecto de irrigación sanguínea con el que la mujer manifiesta su excitación sexual que precede al orgasmo (Gubern167:1).
Dado que las razones del porque las personas consumen productos de belleza en aras por atraer al sexo opuesto de acuerdo a una funcionalidad evolutiva por reproducirse y de esta forma ampliar la variabilidad y la descendencia genética, parecen ser probables, la complejidad de las interacciones humanas desde la influencia de los aspectos culturales son necesarios para complementar la explicación. El porqué en algunas regiones de China, el tener los pies pequeños es sinónimo de belleza o el porque en algunas regiones occidentales el ser rubio es la distinción atractiva y en algunos casos hasta sexual, parece no ser explicado desde la visión evolutiva. Es entonces desde la complementación de las teorías evolutivas y las teorías culturales como se puede ir creando un marco explicativo de las estrategias del erotismo, donde se tomen de igual forma las influencias tecnológicas y comerciales del mundo contemporáneo.
Podremos rescatar algo de las dinámicas de la relación humana desde el erotismo hasta el temor y hartazgo en la interacción con el otro. Japón parece ser un caso.. ¿extremo? o sólo un reflejo de las sociedades actuales.....y de nuevo la tecnología "sexual" y la industria pornográfica como inter-medio..
Referencia
Gubern, R. (2000): La hogarótica y las estrategias del erotismo en El eros electrónico, Madrid, Santillana, 155-186.
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