En "Los inventores de enfermedades", Blech (2003) discute la medicalización de la existencia y plantean que la salud y la enfermedad se han transformado en una mercancía. Ocurre una privatización en un doble sentido: en primer lugar, hay una privatización económica, que significa que las empresas aprovechan de la medicalización (si tienes dinero, puedes comprar una salud buena). En segundo lugar, ocurre la privatización en sentido social: cualquier persona se apropia la medicació (la mamá es médico para sus hijos y puede llegar a saber más que el médico, según ella).
La salud vista como mercancía implica una comercialización de las deficiencias de las personas. Esto quiere decir que se puede obtener dinero a través de la patologización. Blech menciona cinco variantes del comercio de las enfermedades:
-Se patologizan los procesos de vida
-Se venden los problemas sociales y personales como problemas médicos (el consumo de drogas es un ejemplo de cómo la sociedad construye una patología con base en una actividad social problemática)
-Se venden los riesgos como enfermedades que se deben prevenir
-Se venden los síntomas poco frecuentes como epidemias peligrosas
-Se venden los síntomas leves como síntomas graves
La industria médica funciona por medio de esta cinco variantes. En este sentido, es importante mencionar que dentro de la lógica de este mercado las pastillas son la tecnología médica que logra curar todos tus problemas. Se puede observar el uso de mecanismos de poder en estas patologizaciones; por ejemplo, en la venta de síntomas poco frecuentes como epidemias peligrosas, se elabora un pretexto para dominar a las masas, para limitar las libertades de los ciudadanos con la consigna de "salvaguardar su seguridad". Esto funciona debido a la instauración de un paradigma y una lógica propios del concepto “salud”: la gente trae "unos lentes que brindan salud".
El término salud implica una actitud determinada, un punto de vista en el que se puede percibir la acción social, por ejemplo, hay gente que decide ser vegetariana porque es sano, lo cual afecta su vida cotidiana y su estilo de vida y se manifiesta en el work out, en comer sano, en no fumar, en la belleza medicalizada, etc. Los síntomas de este paradigma se expresan en las sociedades pues la salud se convirtió en un valor importante que es considerado como derecho humano, como se ve por ejemplo en los países donde el seguro médico es obligatorio, porque es una expresión de un valor de la sociedad.
La comercialización de la salud también tiene que ver con la estratificación social; es decir, debido a que la salud es un producto comercial, no toda la gente tiene acceso a ella a menos que se tenga el dinero para comprarla. En países donde el estado no toma responsabilidad por la salud de sus habitantes, donde por ejemplo el seguro médico no es obligatorio, hay problemas graves de desigualdad en este sector. Es una ilusión romántica decir que la salud no tiene precio, que no posible venderla y comprarla, ya que la realidad nos dice otra cosa.
referencia:
Blech, J. (2003). Prólogo, Curación sin fronteras, y El cuento de la medicina en Los inventores de enfermedades, Barcelona, Destino, 2005, 11-56.
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