Olu Oguibe habla sobre la conectividad en línea y sus implicaciones para la sociedad. En primer instancia, menciona que no toda la gente cumple con los requisitos para conectarse. Esto aunado a la importancia de estar conectado en aumento conlleva una segregación entre los conectados y los desconectados. Los desconectados no tienen acceso a la información ni al conocimiento proporcionado por la red y tampoco pueden participar en “la vida en línea”, la cual sí pueden disfrutar los conectados que se crean una identidad digital en la red, por ejemplo en los redes sociales. De esta forma se crea un etnopaisaje, pues aquellos que tienen acceso a este tipo de redes se unen en una nueva comunidad a la que no tienen acceso los no-conectados. Oguibe constata que todavía hay bastante gente que no está conectada y afirma que es necesario intentar superar la desigualdad que implica esta situación.
Oguibe deduce la importancia de estar conectado debido a las diferentes funciones que desempeña la red. Básicamente, ve a la red como un medio cultural que está en interacción con la cultura externa a ella y que produce situaciones culturales propias, además de permitir la distribución y retroalimentación de diferentes contextos culturales. Oguibe también menciona que la red facilita la comunicación y colaboración entre los productores de la cultura, aunque reconoce que la red no sólo tiene beneficios para ellos pues también presenta desventajas: la piratería y la violación de los derechos de propiedad intelectual prosperan ahora más que nunca y perjudican directamente a estos productores. Con esto, se puede mencionar otra función importante de la red: el internet también sirve para el intercambio de mercancías.
Existe otro factor muy importante relacionado con el cambio en la manera de buscar información de las nuevas generaciones. Con el internet, se revolucionó la forma de accesar la información. El consumo de masas de información en línea ha reemplazado el acceso a la información a través de libros. Varios fenómenos surgieron de esta nueva forma de tratar la información: en lugar de pensar lógicamente algún dato o información que se necesite en un momento determinado, la gente prefiere “googlearlo” instantáneamente en, por ejemplo, sus teléfonos inteligentes. Esto implica un desuso de las capacidades mentales para recordar o generar la información ya que ésta sólo se consume a través de la red.
El constante aceleramiento del consumo del saber inhibe por su velocidad al proceso creativo de transformación del conocimiento que se realiza en un individuo; es decir, el proceso mediante el cual se echa mano de actividades cognitivas básicas para llevar a cabo un uso de la información autónomo y producir nuevas ideas. Hay varias razones para esta inhibición: el proceso requiere tiempo y el consumo rápido de mucha información es una actividad pasiva. De esta segunda razón, resulta que el conocimiento no se interioriza, se recuerda superficialmente y se pierde con rapidez, debido a que no somos capaces de recordar tanta información.
El psiquiatra Manfred Spitzer (2005) refiere los efectos negativos del consumo de los medios de comunicación en el desarrollo psíquico dentro de la niñez. Este consumo impide el desarrollo de una personalidad madura e independiente en los niños debido a los efectos de pasividad y a la ausencia de estimulación. Aunque el uso de las tecnologías de comunicación nuevas permite el acceso más rápido y a más fuentes de información a la vez, la nueva eficiencia lograda con esto puede cambiar fácilmente a una sobreexigencia de estímulos. Es posible hablar de contaminación virtual cuando vemos, por ejemplo, la diferente información que se recibe diario en los newsfeeds de twitter o facebook. Se puede invertir mucho tiempo leyendo toda esta información y sin embargo recordar sólo una pequeña parte de ella.
Existe una sociedad de facebook de la que se puede formar parte y en donde cambiamos la concentración por la distracción. Es posible observar un deterioro en el contacto social directo producido por dicha distracción en el siguiente video: http://www.filmsforaction.org/watch/i_forgot_my_phone/. Se elige la distracción en lugar del aburrimiento, por lo que se puede llagar a olvidar lo que conlleva encontrarse en este estado. El aburrimiento verdadero normalmente resulta en creatividad, porque se piensan más y mejor las cosas y se buscan activamente nuevas cosas que hacer; en otras palabras, el aburrimiento está íntimamente relacionado con los procesos de creación. No es posible estar aburrido con esta necesidad de llenar el tiempo con distracciones que además resultan ser de mala calidad porque la mayoría de la información que se trata no es relevante. Realmente no se deja de estar aburrido y sin embargo suele anteponerse este consumo insignificante al hecho de permitir un espacio para la creatividad. La distracción no es sostenible y relevante, sino que sólo sirve para el momento.
La función de información de la red ofrece nuevas formas de obtener grandes cantidades de información rápida y fácilmente. Utilizadas correctamente, ofrecen una rapidez desconocida antes y una eficiencia mayor, aspectos que pueden contrarrestar la distracción y la superficialidad con que tratamos esta información. A menudo, caemos en el anzuelo de consumir la información pasivamente sin usarla para crear propias ideas, lo que sería una posible solución a esta problemática. Para Oguibe, los desconectados no forman parte de todos estos fenómenos implicados en esta función de información de la red. Para entender mejor esto, es necesario distinguir quiénes forman parte de los desconectados y por qué.
Oguibe distingue varios grupos de des-conectados. El primer grupo lo forman las personas sin acceso a la conectividad, aquellas sin recursos culturales, tecnológicos y económicos o sin la capacidad de manejar la tecnología. Estos son, por ejemplo, los indígenas, los analfabetos analógicos (aquellos que no saben ni leer ni escribir) y los analfabetos digitales (aquellos que no saber usar las nuevas tecnologías de comunicación). No tienen la infraestructura de acceso, según Oguibe les falta la literacy y/o la computeracy. Esta infraestructura es necesaria para entrar a la red (Jiménez del Castillo, 2005) ya que no se trata de "simplemente conectarse", como sugieren algunos anuncios. Existen además personas que tienen una aversión tecnológica que les lleva a autoexcluirse de la conectividad; es decir, cuentan con los recursos necesarios para tener acceso a la red y pueden adquirir la capacidad de manejar la tecnología, pero no quieren. A veces, no se excluyen totalmente, pero parcialmente sí, por ejemplo, hay algunos que deciden estar fuera de las redes sociales.
Según Oguibe, los desconectados experimentan algunas desventajas como consecuencia de su no-conectividad. Son vulnerables por no tener una presencia en la red, no pueden defenderse o interactuar con los conectados en línea. No tienen una voz en el mundo online, no tienen la posibilidad de autorepresentarse. A veces, esto resulta en la satanización de algunos grupos de desconectados porque no hay ningún sistema de retroalimentación en que ellos puedan expresarse. Falta la posibilidad de regulación de la información por ellos y por lo tanto no pueden controlarla.
Los conectados tienen la posibilidad de regulación y control de la información, por lo menos teóricamente; sin embargo, la red es tan grande y con una cantidad ilimitada de páginas, que los conectados también tienen dificultades para gestionar adecuadamente esta informaciòn, incluso la de ellos mismos. En este sentido, se puede hablar de una pérdida de la privacidad o incluso de una transformación de la misma: la gente sube a la red información íntima voluntariamente, como fotos de una fiesta, por ejemplo. Cualquier persona puede ver la página donde están estas fotos, pueden descargarlas, compartirlas o editarlas, lo que es muestra de esta falta de control de la información.
Un ejemplo de implicaciones éticas de este problema es la utilización de imágenes de des-conectados en línea. Esto puede ilustrarse aludiendo a aquellos turistas que visitan diferentes pueblos en Uganda, donde la gente normalmente forma parte de los desconectados, y que suelen poner sus fotos de viaje en facebook donde ellos aparecen con niños negros, pero los niños no pueden comentar ni decir si les gusta o no que sus fotos estén en línea. Esto también aplica a niños en general cuando sus padres suben fotos de ellos sin preguntarles ni mostrarles las fotos.
Oguibe dice que la red funciona en tres niveles. En primer lugar, es un medio que ofrece la manipulación de información y de contenido. La red funciona como un intermediario entre el Yo y el Otro (se refiere al internet y la televisión, que funcionan como un filtro que orienta, filtra y manipula la percepción de la realidad). En segundo lugar, es un vehículo de transmisión, distribución, evaluación crítica (no ocurre una evaluación crítica, al menos no en la mayoría de la población) y transformación. En tercer lugar, permite la colaboración y la comunicación, con lo cual se podría hablar de otra forma de activismo.
Jiménez del Castillo, J. (2005). Redefinición del analfabetismo: el analfabetismo funcional. Revista de Educación, 338, 273-94.
Oguibe, O. (2002): La conectividad y el destino de los no conectados en Criterios, La Habana, 2006, 135-149.
Spitzer, M. (2005). Vorsicht Bildschirm! Elektronische Medien, Gehirnentwicklung, Gesundheit und Gesellschaft. Muenchen: dtv.